Meditación Social en breve

Podemos estar asumiendo mucho de la sencillez del mindfulness, tanto en la práctica y en la forma en que se acercan a ella nuevos practicantes.

Esto limita su potencial desde cualquier ángulo porque lo arriesga a ser enseñado como una técnica, o a ser recibido sólo como tal, dentro de la cultura de sociedad de consumo, por un tiempo determinado por el mercado y con una baja adherencia.

¿Por qué? Por dos hechos concretos:

  1. La meditación perdió el pilar de la Intención original, durante su occidentalización.¿Por qué meditamos? ¿Sólo con un fin personal?
    Propongo que la meditación es una práctica eminentemente social, por la liberación del sufrimiento (que tiene particular significado en Latinoamérica) , la transformación uno a uno, y por el Bien Común. Su potencial es el de una necesaria y demorada revolución cultural, silenciosa y desde la paz deseada en el interior de cada uno de nosotros, ante la patología cultural que impone la sociedad de consumo como modelo atomizado y casi omnipresente, la adversidad sostenida en nuestra región y la desmoralización, como trastorno cultural de quienes en ella esperan algo diferente de su función de consumidores obedientes.
  2. La transformación en la persona se da por dos cosas:
  • (i) La intención personal y la conciencia crítica de un nuevo observador – un sujeto de su vida , que trae a conciencia su necesidad de cambio y recupera su intención personal para hacerlo, y no un objeto – fatalista y resignado sobre el cual la sociedad actúa -. La crisis es una oportunidad, sólo en este escenario.
    Esta intención personal ha sido secuestrada por la programación cultural de la sociedad de consumo y su fase de consumismo y esto debe atenderse primero, si la persona que inicia ha de adherirse a la práctica y no sólo curiosearla como un aparador -, para transformar su realidad, comenzando el cambio por aceptar lo que es.
  • (ii) La adherencia a la práctica de quien inicia (que la integre como forma de vida), es lo que  conduce a la transformación, por sobre la moda y “las clases de meditación” que de otro modo quedan como una opción más del mercado, para su consumo como autoayuda. No hay adherencia a nada sin el nuevo observador dispuesto a ser sujeto de su vida y para ello a tomar la práctica como avenida necesaria para poder transformar su realidad, sostener esta transformación inserto en la sociedad en que está, y en el camino conocerse a sí mismo.

La Meditación Social propone para desarrollar el potencial de transformación social de la práctica y atender el por qué meditamos en el sentido más amplio y esperanzador:

  1. Primero un trabajo de taller comunitario que genere el nuevo observador y traiga a conciencia su realidad, identificando su contexto (cultura incluyendo creencias y valores específicos, situaciones y lenguaje generadores), identificando los retos y problemas comunes, representándolos (codificándolos) para que lograr distancia que permita verlos, resignificando la relación de las personas de la comunidad con los problemas, creando diálogo y reflexión, hasta llegar a una conciencia crítica desarrollada por ellos mismos desde la dialectica.
    Este taller sigue su avenida de acción para resolver algunos problemas que la comunidad pueda atender con su liderazgo propio, paralelo a la meditación como práctica de vida que inicia como vehículo de transformación hacia adelante. La base teórica de esta parte es el método psico-social de Paulo Freire, creado durante el proceso de alfabetización y concientización en el Brasil de la primera mitad de los sesenta, de gran envergadura y aplicado también en la psicología (Harvard) y la educación popular en Salud (Ministério da Saúde, Brasília, 2007, Brasil).
  2. Con la contextualización y la confianza producto de la voluntad de servicio abierta y genuina, construimos un entorno de práctica, sintonizado con la cultura latinoamericana (con mensajes de fondo y esencia regional como Los Cuatro Acuerdos por ejemplo) y en particular la de la comunidad. Esto da relevancia, hace que sus miembros vean como algo propio, a la práctica de la meditación.
    El taller de meditación basada en la Atención Plena, ocurre entonces en este entorno y busca la adherencia a la práctica, por encima del proceso o la clase, para servir a la transformación uno a uno, hacia adelante en sus vidas. La base teórica de esta parte son el modelo IAA y el modelo REDEA de meditación de Atención plena pero imbuidos dentro del componente de la Intención Original, recuperado del Budismo como filosofía, y de Una espiritualidad (ante la convergencia espiritual que está ocurriendo, donde además todas las religiones, sabiduría ancestral y tradiciones presentes en la comunidad son reconocidas como parte del contexto, sin favorecer ninguna).

El Taller de Meditación Social es por esto, viajero, itinerante y también necesariamente residente. Por sus características debe ocurrir por invitación de las comunidades.

Por comunidades debe entenderse, y debemos identificar cuidadosamente como factor de éxito del taller, quienes desde dentro – como los que deciden romper con los acuerdos tácitos de operación de una sociedad de consumo pero se mantienen en ella -, tanto como los que marginados de ellas, aspiran a ser parte todos los días. También es foco de este taller la comunidad rural y en especial las comunidades de nuestros pueblos originarios, desde el punto de vista de compartir y aprender de nuestras culturas ancestrales y de sus tradiciones y valores.

Trascendiendo el mercado, la concreción de un esfuerzo de Taller tal, se planteará a través del financiamiento de ONGs o Fundaciones de carácter filantrópico.

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De este modo, el taller de Meditación Social intenta en primer lugar, rescatar la intención personal del individuo, despertando su conciencia crítica y transformándolo a través de la dialéctica en sujeto que decide sobre su vida — que trae a conciencia su necesidad y voluntad de cambio y se suma en comunidad —. Luego, sembrar en éste nuevo observador, la semilla de la meditación de Atención Plena que le acompañe en su vida para transformar su realidad también internamente, haciéndole conscientes de sus pensamientos e iniciando así el camino de la liberación del sufrimiento.

En la suma del cambio de cada uno, el taller busca también recobrarnos de la notoria fatiga de la empatía social, presente sobretodo en zonas urbanas de la sociedad de consumo, y construir para todos una nueva resiliencia basada en la compasión, la bondad y al amor.

Con esto estaremos construyendo un nuevo entorno social de la práctica y los practicantes en comunidad.

Es también  intención de este taller que devolvamos a las poblaciones que viven sin voz, su derecho ontológico de ejercerla. Es decir servir de vehículo para un activismo por la paz.

La figura siguiente ilustra el modelo que hasta ahora proponemos, para Meditación Social:

Meditación Social 1

 

 

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Meditación Social en breve obra de Ayza M., Juan bajo licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional License.
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