Madres, hijas y selfies

(más allá de “selfies” y “wefies” )

 

El pequeño monje       Foto: Juan Ayza
El pequeño monje Foto: Juan Ayza
La luz cerca de la una de la tarde entra del norte por las ventanas de El Delirio y encuentra a una madre y su hija que pagan pan en la caja. Desde mi mesa sólo puedo ver la cara de Jesús que las atiende en caja. De la madre, el lente me muestra su cabello largo, castaño y rizado, su vestir casual, sus pantalones negros, su actitud relajada. De la hija – a quien la luz de norte suma la de la puerta de entrada también – sus ocho años cubiertos de un chaleco de lana tejido con grecas – imagino a una abuela orgullosa – y una gorra integrada que termina en forma de volcán Popocatépetl que termina en un pico más alto que donde debe de llegar su cabeza. Su aspecto me resulta el de un pequeño monje. La niña espera sin interrumpir, tranquila, a diferencia de muchos de su edad. Hago la foto.
Selfie y cosquillas   Foto: Juan Ayza
Selfie y cosquillas Foto: Juan Ayza
En la mesa próxima otra madre, algo más joven que la primera se toma unos selfies con su hija en el monumental espejo de la pared de entrada. Juegan. La madre abraza a su hija disfrutándola como nunca. La niña agita las piernas de cosquillas. Es un regalo para ellas y para el lente.

Selfies

Curioseando sobre el asunto de los selfies , me llevé la buena sorpresa de que existe por supuesto una historia de ellos. No quedé muy convencido de que la historia no haya sido armada a modo del vocable acuñado hace poco y lo que exista en el fondo sea otra expresión más de la  escopiofilia (el hambre insaciable de la pupila del hombre por consumir más y más imágenes) referida por Susan Sontag en su maravilloso libro “On Photography”. Resulta que hay selfies en daguerrotipos desde 1839, de duquesa rusa a la edad de 13 años con una cámara Kodak Brownie y de ahí en adelante, la lista incluye a Buzz Aldrin en el espacio en 1966 y por supuesto a muchas celebridades y políticos, como los millones de usuarios de móviles en el mundo.
Vale la pena reflexionar sobre cómo hacemos y usamos los selfies, desde el punto de vista de los roles y modelos de género que plantean y en cuanto a que la apariencia siga siendo lo más valioso que tenemos para comunicar y obtener aprobación de otros sobre todo si esto, más que disfrutar el momento como esta madre e hija lo hacen, resulta ser la meta.

Licencia de Creative Commons
Madres, hijas y selfies. by Juan Ayza M. is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en http://wp.me/P3B5so-xR.
Puede hallar permisos más allá de los concedidos con esta licencia en juan.ayza@gmail.com

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