Reagruparse y reflexionar 

(Antes de la noche)

Pasan de las tres  y media de la tarde, Micaela come en la barra del bar, atenta a la operación. También lo hace un muchacho con una gorra de color negro que espera su comida con una cerveza artesanal.

Micaela Miguel              Foto: Juan Ayza
Micaela Miguel         Foto: Juan Ayza
Minerva y él       Foto: Juan Ayza
Minerva y él               Foto: Juan Ayza

Son ya más de las cuatro y el salón ha regresado a la calma de las doce. Hay un ambiente más tranquilo. El buen jazz suena suave en el audio.

El Delirio se ordena, se reagrupa, algunos del equipo se alistan para el cambia de turno, hay limpieza en el área de cocina y detrás, se barre en el salón, en vitrina se revisa el contenido y tras ella se rebana lo que haga falta resurtir. Oscar, Isabel y Jesús se reúnen. Reaparece Yahir, ahora detrás de la barra de café, en una muestra más de que el equipo se re-configura como haga falta para atendernos mejor. Saúl puede estar en cocina o en terraza, Yahir o Don Carlos mesereando o en cafetera, Jesús en caja o llevando una orden a mesa. Oscar y Tania pendientes en todo, incluyendo vitrinas y cocina, atendiendo una orden, en fin. Un equipo con una visión y una sóla consigna: servir y hacerlo dentro de una experiencia, como en una obra de teatro ensayada tantas veces que es natural.

Residencia "El Delirio"
Tania al vuelo           Foto: Juan Ayza
Residencia "El Delirio"
Otra Tania con disposición y sonrisa            Foto: Juan Ayza

Son las cinco y el lugar nunca se detiene. Una dama de pants deportivos y de color negros con franjas en verde fosforescente entra acompañada de su libro a leer en la ventana.

Sentado, me sumo en más ritmos que los de colores y formas de los frascos de jugos y las mermeladas y los contrastes en todo.

En mí quedan el ritmo de los hombres solos que se sentaron, como turnándose por relevos, en las mismas esquinas de la mesa comunitaria, viendo a la entrada, en silencio, ajenos al resto de la mesa, agradecidos sin embargo del respiro que proveía esa esquina. Que cuando lo hicieron con su par del trabajo allí o en mesas individuales, lo hicieron sumidos en silencio. Abstraídos. Permanece en mí cómo ellas se sentaron cerca de la balanza, en la misma mesa comunitaria, alternando solas o en grupos de dos o tres damas siempre conversando entre sí, esos mismo lugares mirando al pizarrón. Pienso en ese contraste como uno de género, para contemplarlo y meditar.

Residencia "El Delirio"
Meditar                           Foto: Juan Ayza

Veo que a El Delirio acuden todo tipo de personas – habituales, primerizos traídos por habituales, turistas … – , y que predomina por encima de cada uno de ellos – por encima de trajes, corbatas, jeans y vestimenta casual, idiomas, ocasiones, modos y usos – el ambiente cálido e integrador de este maravilloso lugar.

Jesús se acerca a mi mesa para ver si todo está en orden. Salgo de mi reflexión. Me cuenta de cómo promueven que los clientes prueben las mermeladas y compotas de la mesita junto a la cocina, con el pan y los quesos para que conozcan lo que la tienda puede ofrecerles también para casa y descubran como combinarlos como al cliente le guste.

Al día, como a El Delirio les queda aún la noche.

 

Licencia de Creative Commons
Reagruparse y reflexionar by Juan Ayza M. is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en http://wp.me/P3B5so-yQ.
Puede hallar permisos más allá de los concedidos con esta licencia en juan.ayza@gmail.com

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