Y tú ¿De qué tipo de persona eres?

Cerca de las tres de la tarde de ese día El Delirio se llena. Dos parejas en sus treintas llegan por separado y coinciden por un momento en la vitrina. Se les ve despreocupadas, visten casual como se sienten. Mientras una de ellas ellas revisa la pizarra y luego sale del campo de mi lente hacia la barra de mermeladas, la pareja que se queda en vitrina se abraza celebrando el momento y ordena.

Residencia "El Delirio"
Abrazo en la vitrina. Foto: Juan Ayza

 

Residencia "El Delirio"
Foto: Juan Ayza

Traen consigo una canasta de pan y toman la mesa de ventana frente a mi.

Verlos disfrutar el momento es verlos en su delirio. Ella lo mira, atenta, Él conversa. A ella sólo la veo de espalda. Están frente a frente. Tu piensas, como yo, que pondré mi atención en sus miradas, en su estar juntos contentos, en algo de su conversación que diga si se encontraron allí o llegaron juntos, si corrían de sus trabajos para verse porque se extrañaban. Pero, no. Nada de eso.

Lo que me atrajo como imán y por extensión mía, a mi lente era algo más importante: ha sido cómo él – mirada fija en un trozo de pan integral alzado a la altura de su boca acentuado por la luz de ventana – no untaba la compota en el pan, sino que depositaba íntegra una cucharadita de la misma, manteniéndola en una pequeña pila, más alta que ancha, tal como cae al pan y lista para el bocado perfecto, que siempre ha de tener más fruta que pan, si de mermelada o compotas se trata. Yo soy de éstos ¡Ah! porque los hay de los perfeccionistas que todo esparcen y cortan ¿O no?

Este tipo de persona     Foto: Juan Ayza
Este tipo de persona Foto: Juan Ayza

Para mi esto si que es vital – sí, por más que pueda sonarte ridículo -. Si no, fíjate en tu familia y amigos y cuéntame. Es del tipo de cosas que define personas, como aquel al que le gustan las pasas – de uva o ciruela, la fruta cristalizada o no, muerde o lame los helados ¡Eso! Además si cayéramos en el error tu y yo de calificar a alguien por cosas como éstas, no sería ni tan grave ni algo que por último no podamos hacer como juego. Pruébalo.

Hay, por ejemplo, quienes esparcen con paciencia la mermelada, la mantequilla o un paté en el pan. Llevan el ejercicio – porque se convierte en un ritual que sigue cuando tu ya estás en el postre – al punto de cubrir cada uno de sus poros con una capa uniforme de ella. Pueden dedicarle minutos enteros al proceso y perderse del mundo un rato. Suelen ser las mismas personas que cortan en trocitos cada elemento en una ensalada o incluso en una sopa y la mezclan hasta que desaparezca cada uno en una masa uniforme.
Para ellos el bocado perfecto es casi como el balancear ecuaciones o reacciones químicas, es casi un bocado de cocina molecular.

Yo carezco de esa virtud y paciencia divina que encuentro desproporcionada para algo terreno por más etéreo y sublime que haya ido confeccionado. Soy del tipo cuyo equilibrio de sabor y texturas que se aprecien, ocurre como la suma de partes no iguales al probarse. Aquel que requiere volumen en la boca al morder o dejar que se disuelva, que necesita que las texturas se manifiesten, que una lechuga, una galleta, un cereal, una semilla, una nuez o almendra, un tocino, un croutón crujan, se rompan, que un chocolate se derrita de sólido frío a mantequilla tibia y aromas, que un merengue se rompa y luego se reduzca a una masa chiclosa  – densa que encierra el todo como una estrella enana -, que un queso maduro aporte a la consistencia y el sabor con carácter cuando la mordida haya trabajado, que uno suave suelte su sabor fuerte mientras se derrite o envuelva a un trozo de pera que aporta aroma y  jugo, que pueda morder un helado en cuanto me lo entregan – y saber hacerlo sin que duelan los dientes -, en fin.

¿Cómo es un bocado perfecto para ti?

Ahora él, atento a ella. El pan y la compota en mano.   Foto: Juan Ayza
Ahora él, atento a ella. El pan y la compota en mano. Foto: Juan Ayza

La pareja termina de comer y se levanta a caja. Allí se ven al menos dos cosas: Se van aún más felices de lo que llegaron.

Foto: Juan Ayza
Foto: Juan Ayza

 

Licencia de Creative Commons
Y tú ¿De qué tipo de persona eres? by Juan Ayza M. is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en http://wp.me/P3B5so-yd.
Puede hallar permisos más allá de los concedidos con esta licencia en juan.ayza@gmail.com

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s