Sobre la osadía del Poeta y el “Lenguaje del Mundo”

Siempre he admirado el trabajo del poeta. Lo he hecho leyendo en voz alta sus poemas. Sintiéndolos.
Pero ¿Cuál es ese trabajo en sí?
Leyendo recién “El Alquimista” de Paulo Coelho me ha quedado claro que es el trabajo del poeta, uno sólo, y que resulta ser fundamental para recuperar nuestras voces y con ellas el balance perdido de nuestra vida contemporánea: El oficio del poeta es evocar con palabras e imágenes aquello que en el libro de Coelho se denomina “El Lenguaje del Mundo”. El que todos podemos entender, pero que no hacemos porque nos hemos desconectado del resto al que pertenecemos; no estamos escuchando más.
 
Se trata de escuchar La Música de lo que Es. Me lo dijo mi amiga, Elvira, hace tiempo: “Juan, acalla tu mente, conoce gente y escucha, deja de repetirte” al inicio de mi estancia en Tulum. Esta frase de Elvira cambió mi vida, porque me regresó la atención al Camino y a mi Leyenda personal. Elvira decía como Pablo Neruda en su poema “A Callarse“.
 
Todos nacemos con una Leyenda Personal que debemos ejecutar. La Leyenda, como todas las respuestas, están ya en nosotros.
 
Cuando escuchamos el Lenguaje del Mundo, – que no requiere de palabras ni imágenes pues más bien con ellas nos olvidamos del mismo -, podemos comprender las señales que están puestas para mostrarnos por donde va nuestro Camino.
 
Nuestro camino está ya escrito, junto con todo lo que nos rodeará en él. Están escritos por la misma Mano. Es por esto también que cualquier coas sobre la faz de la tierra puede contarnos la historia de todas las demás, a aquellos que nos conectemos lo suficiente a través de las cosas como para percibir el Alma del Mundo e inferir lo que viene.
 
Para andar nuestro Camino, sólo hay una cosa que hacer: Decidir hacerlo. Eso sólo lo podemos hacer nosotros. Aún cuando dejemos por mucho tiempo que las circunstancias se acumulen para que sea inevitable “hacerlo para salvarnos”, la decisión es nuestra. Que otras cosas o personas hagan que tomemos la inexorable decisión que debimos, si nos hubiéramos escuchado antes y lo hubiéramos creído. Despertar es empezar tomar las decisiones, confiando en el Camino escrito.
 
Tomar  las decisiones adecuadas requiere saber ver, interpretar y actuar de acuerdo a las Señales. Y esto a su vez requiere de estar conectado para ello, en paz y en silencio. Luego la cosa es no desviarnos, o si lo hacemos, regresar al Camino pronto. Mantener la decisión hasta llevarla a cabo y no cambiarla por otras en el camino, es la única forma de no desviarnos.
 
Cuando decidimos llevar a cabo nuestra Leyenda Personal – a lo que vinimos- , el Universo conspirará siempre en nuestro favor para que lo obtengamos. Estamos entonces en lo que se llama el río de la vida. En el flujo. Al hacerlo, tocando siempre a otros, haciendo para otros, hará sentido entonces todo lo que aprendimos en el Camino.
 
Caminando penetramos gradualmente en el Alma del Mundo y es en esos momentos que podemos inferir algo de nuestro futuro.El futuro, sin embargo, se resuelve en el presente. En el presente está todo lo que es y todo lo que puede hacernos felices, no en el futuro. En aquellos casos urgentes en que algo en nuestro futuro nos es revelado por Lo Divino con precisión, es para que sea cambiado, así que conocer el futuro conlleva una responsabilidad muy grande.
 
Así conectamos la famosa noción de la felicidad a algo trascendente y duradero como lo es la Leyenda Personal. Cuando hacemos a lo que vinimos, somo felices, pero mejor aún, al compartirnos así creamos una ola positiva que toca y contagia el corazón de los otros. Tocar a otros; tal vez por esto “Sólo quien encuentra vida, puede encontrar tesoros” le dice El Alquimista en su caballo al Pastor que le acompaña cuando se internan en el desierto. Tocar a otros; hoy por la mañana, leía un fragmento de Rumi, del poema “Out Beyond Ideas of Right and Wrongdoing.”  (del libro “The Essential Rumi” traducido por Coleman Barks) en el que incluso no hace sentido, ya que estás en el Camino, pensar o recurrir a la frase “los otros”. Los otros somos nosotros también.
 
Estando en la corriente del río de la vida, es fácil sentir la diferencia entre un amor y el Amor, cuando al de una pareja se trata:
“El Amor nunca impide a un hombre seguir su Leyenda Personal.
Cuando esto sucede, es porque no era el verdadero Amor, aquel que habla el Lenguaje del Mundo”. Entiéndase que la referencia de género es porque la voz que habla se refiere a la vida del pasto en el libro de Coelho.
 
¿Qué tal te funciona esto como manera de “saber” si has encontrado a tu Amor?
 
La cosa parte, claro está, del andar cada uno ya su propio Camino. Lo cual hace que sean, no una “media naranja”, sino una completa, y así te compartas, estando para una pareja y siendo una, y sirviendo con amor para que ésta alcance su propia Leyenda Personal a su vez. El “estando” puede a ratos no tener presencia física, como cuando Fátima le dice al pastor en el oasis:

 
El desierto se lleva a nuestros hombres, y entonces nos acostumbramos a ello. Y ellos pasaban a existir en las nubes sin lluvia, en los animales que se esconden entre las piedras, en el agua que brota generosa de la tierra. Pasan a formar parte de todo, pasan a ser el Alma del Mundo”
.
 
Y luego agrega: “Quiero que mi hombre también camine libre como el viento que mueve las dunas. Quiero también poder ver a mi hombre en las nubes, en los animales y en el agua”.
 
 
Desde la duna sobre la que vivo – una de las pocas que quedan en este litoral mexicano de Tulum -, a escasos metros del mar Caribe, leo el libro de Coelho a la luz tenue de una lámpara de baterías, sentado sobre una alfombra Kilim que, debido a las recientes lluvias, huele exactamente a los camellos que figuran en el texto del libro, y no, en cambio, a los manjares e inciensos de las tiendas de los Jefes Tribales en el Oasis. Quemaré mirra que me han regalado.  ¿Creen Uds. que es una coincidencia que lea sobre temas esenciales de vida, en un momento crucial de la mía? ¿O, que lea sobre el desarrollo de una historia llena de enseñanzas para mi, desde mi aposento beduino… en Tulum?. No. Yo no creo que sea una coincidencia.
 
 

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Mi casa en el Oasis
 
Es unos de mis deseos tener la claridad para contagiarle a mis hijos esta forma de ver, no La Vida, sino la vida propia, la vida interior, que es la exterior también. Quiero que se escuchen que sepan a lo que vinieron y que entiendan que aquello se da a cambio de tocar a otros con tus dones. Quiero que sientan, intuyan y confirmen su Camino, que tengan fe en él y que no cejen en andarlo, que puedan ver las señales a tiempo o que sigan viéndolas, que actúen conforme a ellas. Que sepan que yo lo comprendí, aunque algo tarde, y que estoy y estaré a su lado viéndoles ser, es decir, volverse su propia Leyenda Personal. Pido a Alá que me de la oportunidad de estar allí, no sólo en espíritu como ahora, para ellos en el momento indicado.
/.
Obras citadas
“El Alquimista”, Paulo Coelho, Editorial Grijalbo (Grijalbo Mondadori, México), ©1988.
 “A Callarse“. Pablo Neruda.  Poema.
The Essential Rumi“, Harper, San Francisco © 1995 by Coleman Barks.

Licencia de Creative Commons
Sobre la osadía del Poeta y el “Lenguaje del Mundo” by Juan Ayza M. is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
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